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Armonía Aplicada

Qué son las tensiones y cuáles acepta cada acorde

Novena, oncena y trecena le dan color a un acorde sin cambiarle la función. Cuáles acepta cada uno no es una lista para memorizar: sale de una sola regla, que se puede verificar a mano en los siete acordes de la tonalidad.

4 minutos de lectura · Néstor Gómez, docente de guitarra en la EMPA y en la Escuela de Arte de Berisso

Cuatro notas son el acorde, el resto es color

Un acorde de séptima tiene cuatro notas: fundamental, tercera, quinta y séptima. Si seguís apilando terceras por encima aparecen tres notas más, la novena, la oncena y la trecena. Esas tres son las tensiones.

Son la segunda, la cuarta y la sexta subidas una octava, y el cambio de nombre no es un capricho: llamarla novena implica que abajo está la séptima. Un acorde con sexta y sin séptima es otra cosa, un acorde de sexta, y suena distinto.

Las tensiones no cambian la función. Un G13 sigue siendo el dominante de C porque el tritono sigue intacto adentro. Lo que cambia es el color.

La regla que decide cuál entra

Una tensión molesta cuando queda a medio tono por encima de una nota del acorde. Ese roce, sobre todo si la nota tapada es la tercera, borra la identidad del acorde en lugar de decorarla. Es lo que se llama nota a evitar.

El ejemplo canónico es Cmaj7 con F. F está medio tono arriba de E, que es la tercera, la nota que hace que ese acorde sea mayor. El resultado no es un acorde con más color: es un acorde que perdió el suyo.

Subí ese F medio tono y cambia todo. F# no queda arriba de ninguna nota del acorde, entra sin pelearse con nadie y produce el sonido lidio: Cmaj7 con oncena aumentada. Un semitono de diferencia, dos resultados opuestos.

Evitar no es prohibir. Una nota a evitar puede pasar de largo en una melodía sin ningún problema; lo que no conviene es sostenerla adentro del acorde.

Acorde por acorde, en C mayor

Cmaj7, primer grado
Acepta la 9 (D) y la 13 (A). La oncena justa, F, es la nota a evitar; si la querés, va aumentada: F#.
Dm7, segundo grado
Acepta las tres: 9 (E), 11 (G) y 13 (B). Es el menor más permisivo de la tonalidad, y ese sonido con la sexta mayor arriba es el modo dórico.
Em7, tercer grado
Acepta solo la 11 (A). F queda medio tono arriba de la fundamental y C queda medio tono arriba de la quinta, así que las dos salen. Es el acorde más cerrado de los siete.
Fmaj7, cuarto grado
Acepta la 9 (G), la 11 aumentada (B) y la 13 (D). Acá la oncena aumentada no hay que ir a buscarla afuera: el B es diatónico y viene solo.
G7, quinto grado
Acepta todo, incluidas las alteradas: novena bemol, novena, novena aumentada, oncena aumentada, trecena bemol y trecena. Es el acorde que carga la tensión, así que tolera más. La oncena justa, C, sí choca con la tercera, y cuando se la quiere se saca la tercera: eso es un G7sus4.
Am7, sexto grado
Acepta la 9 (B) y la 11 (D). F queda medio tono arriba de la quinta, así que la trecena se cae de la lista.
Bm7b5, séptimo grado
Acepta la 11 (E) y la trecena bemol (G). C queda medio tono arriba de la fundamental. Hay quien lo toca con novena natural, C#, y suena bien, pero eso ya es una decisión de color y no una nota de la tonalidad.

Leído así no hay nada que memorizar. En cada uno de los siete casos lo único que se hizo fue mirar si la nota candidata caía medio tono arriba de alguna de las cuatro notas del acorde. Si caía, sale.

Seis cuerdas, cuatro dedos

Un acorde con las tres tensiones tiene siete notas. Vos tenés seis cuerdas, cuatro dedos y una mano que además tiene que llegar. Así que en la guitarra las tensiones no se agregan: reemplazan.

La primera que se va es la quinta, que casi no aporta información salvo cuando está alterada. La segunda es la fundamental, sobre todo si hay un bajo tocando o si el acorde anterior ya dejó claro dónde estás.

Y hay una economía que conviene tener presente porque resuelve la digitación sola: la novena está un tono arriba de la fundamental, la trecena un tono arriba de la quinta y la oncena un tono abajo de la quinta. O sea que cada tensión entra en el lugar de la nota que tiene al lado, moviendo un dedo dos trastes.

Con eso, la voz de cuatro notas que más rinde es tercera, séptima y dos tensiones: abajo las que dicen la función, arriba el color, y ni una nota de relleno.

Cuándo no poner ninguna

La tensión se elige por la melodía, no por ganas de sonar sofisticado. Si el cantante está sostenido en la fundamental y vos ponés la novena bemol, hay un choque de un semitono que no es un color: es un error de escucha.

En un acompañamiento de folklore, además, el acorde le compite el lugar a la voz. Muchas veces la mejor decisión es tocar tres notas limpias y dejar que la tensión la ponga la melodía, que para eso está.

La regla vieja sigue siendo la mejor: primero se escucha qué está pasando arriba y después se elige el acorde.

El curso

El desarrollo completo está en el curso

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