Tres tonos, media octava
Un tritono son tres tonos enteros: seis semitonos, seis trastes. La octava tiene doce, así que el tritono la parte exactamente al medio. Es el único intervalo que hace eso, y de esa simetría sale casi todo lo demás.
Entre las siete notas naturales hay uno solo: F y B. Todos los otros pares dan cuartas o quintas justas. Y ese par único es, además, el que identifica la tonalidad: de las doce tonalidades mayores, F natural y B natural solo conviven en C.
Se escribe de dos maneras según de dónde venga. De F a B es una cuarta aumentada; de B a F, una quinta disminuida. En la guitarra son la misma distancia; en el papel dicen cosas distintas sobre hacia dónde va cada nota, que es lo que interesa.
Por qué el oído no lo deja quieto
Los intervalos que escuchamos como estables (la octava, la quinta, la cuarta, las terceras y las sextas) tienen una relación simple entre sus frecuencias. El tritono no la tiene. El oído no le encuentra un lugar de reposo y lo escucha como algo que está en camino hacia otra cosa.
Hay una segunda razón, y es la simetría. Como parte la octava al medio, el tritono no dice cuál de sus dos notas manda. Dalo vuelta y obtenés otro tritono. Un intervalo que no define su propia fundamental es ambiguo por construcción, y la ambigüedad se resuelve yendo a otro lado.
De ahí el apodo con el que se lo cita desde los tratados antiguos, el de intervalo del diablo. Más allá de la anécdota, lo que quedó es la regla práctica: el tritono se usa para empujar, no para descansar.
Dónde vive: el acorde dominante
G7 son cuatro notas: G B D F. Entre la tercera, B, y la séptima, F, hay un tritono. Ese intervalo tenso es lo que convierte a ese acorde en dominante.
La resolución conviene tocarla despacio una vez para escucharla bien. B es la sensible tonal y sube medio tono a C.
F es la 7ma de G7 y baja medio tono a E. Las dos notas se mueven un semitono, en direcciones opuestas, y aterrizan en la fundamental y la tercera del acorde de I grado: C. Dos movimientos mínimos y por movimiento contrario: esa es la piedra basal de la música tonal.
La consecuencia práctica en la guitarra es que G y D, la fundamental y la quinta, casi no hacen falta. Con B y F bien puestas ya se escucha la tensión del dominante. Y esas dos notas se conducen solas de un acorde al siguiente: en un IIm7 V7 I en C, Dm7 aporta F y C, G7 aporta F y B, y C aporta E y C (si el I grado es C mayor tríada). Si el acorde de I grado fuera Cmaj7 en la resolución solo se mueve el F a E.
La simetría paga: sustitución y disminuidos
Si F y B forman un tritono y su inversión también, entonces el mismo par de notas pertenece a dos acordes dominantes distintos, separados justamente por un tritono. En G7, B es la tercera y F la séptima. En Db7, F es la tercera y B, escrito Cb, es la séptima. Las mismas dos notas, dos acordes.
Por eso se puede reemplazar G7 por Db7 sin que la tensión se caiga: lo que empuja sigue estando en su lugar. Lo que cambia es el bajo, que ahora llega a C bajando un semitono en vez de saltar una quinta. Es la sustitución tritonal, y no es un truco de jazz: es una consecuencia aritmética de partir la octava al medio.
El acorde disminuido con séptima juega con lo mismo llevado más lejos. Sus cuatro notas están a distancias iguales y contiene dos tritonos cruzados, así que no tiene una resolución posible sino cuatro. Es el comodín, y el precio de esa libertad es que por sí solo no dice en qué tonalidad estás.
La forma en el mástil
Sobre una misma cuerda, seis trastes. Cruzando cuerdas, y aprovechando que la guitarra está afinada por cuartas, el tritono queda una cuerda más aguda y un traste más arriba: B en la quinta cuerda traste 2 y F en la cuarta cuerda traste 3. Esa forma compacta de dos notas es la que conviene tener siempre bajo la mano.
La única excepción es el par G B, donde hay que subir dos trastes en lugar de uno, porque ahí las cuerdas están a distancia de tercera mayor y no de cuarta.
Como la forma es siempre la misma, se puede deslizar cromáticamente y obtener los doce dominantes con dos dedos. Y como el tritono es simétrico, cada una de esas formas sirve para dos acordes a la vez: la que suena a G7 también es Db7. Es el ejercicio más barato que existe para dejar de depender de las posiciones cerradas.
Si tenés que quedarte con una sola idea: el dominante no empuja por ser el quinto grado, empuja porque adentro tiene un tritono.