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Melodía Aplicada

Los modos griegos explicados por su sonido, no por su fórmula

Saber que el dórico de D son las notas de C mayor no sirve de nada si al tocarlo suena C mayor. Los siete modos, ordenados por lo que se escucha y por el acorde que los sostiene.

4 minutos de lectura · Néstor Gómez, docente de guitarra en la EMPA y en la Escuela de Arte de Berisso

El error que hace que suenen todos iguales

La definición que circula es correcta y al mismo tiempo inútil: el modo dórico de D son las notas de C mayor empezando en D. Es cierto. El problema es que si tocás las notas de C mayor, lo que se va a escuchar es C mayor, arranques donde arranques.

Un modo no está definido por qué notas tiene sino por cuál de ellas manda y cuál es la que lo distingue de su vecino. Y quién manda no lo decide la escala: lo deciden el bajo y el acorde que están sonando debajo.

Cada modo tiene una nota que lo delata

La manera de escucharlos es compararlos en paralelo, todos sobre la misma fundamental, y no en relativo, rotando adentro de la misma tonalidad. Puestos así, cada uno se diferencia del mayor o del menor por una sola nota.

Jónico
La escala mayor, el punto de referencia. Su nota frágil es la cuarta, que queda a medio tono de la tercera del acorde de tónica.
Dórico
Menor con la sexta mayor. Comparado con el menor natural cambia esa nota y nada más. Es un menor sin lamento, más abierto, y es el sonido natural del segundo grado de la tonalidad.
Frigio
Menor con la segunda bemol. También es una sola nota de diferencia con el menor natural. Esa segunda cayendo sobre la fundamental es todo el modo.
Lidio
Mayor con la cuarta aumentada. Una sola nota lo separa del jónico, y es justamente la que en el jónico había que esquivar. Por eso suena suspendido, sin peso, como si no terminara de apoyar.
Mixolidio
Mayor con la séptima menor. Es la escala del acorde dominante y también el sonido de buena parte del blues, del rock y de mucha música popular que nunca termina de resolver.
Eolio
El menor natural, con tercera, sexta y séptima menores. El otro punto de referencia.
Locrio
Segunda bemol y quinta disminuida. Con la quinta rota, el acorde de tónica no se sostiene: es el color del acorde semidisminuido, un lugar de paso más que un sitio donde quedarse a vivir.

El acorde manda, no la escala

Cada modo tiene su acorde natural, y no es un detalle: es la condición para que exista. Jónico y lidio piden un maj7. Dórico, frigio y eolio piden un m7. Mixolidio pide un acorde de séptima dominante. Locrio, un m7b5.

Esto explica por qué tanta gente estudia modos y no los escucha nunca. Tocar el dórico de D sobre un G7 no produce dórico: produce mixolidio de G, porque el que decide el centro es el bajo. Son las mismas siete notas y sin embargo se escucha otra cosa.

De ahí que la música modal se quede quieta. Para que un modo se instale hace falta una armonía que no se mueva: un pedal, dos acordes que van y vienen, algo que sostenga la fundamental el tiempo suficiente. En una progresión funcional que cambia de acorde cada dos tiempos, los modos son apenas nombres para lo que ya estás tocando.

En el mástil, sin correr a otra caja

La trampa práctica es esta: te piden dórico de D y la mano se va a la posición de C mayor. Con eso se movió la mano y se mudó el oído, que es exactamente lo que no queríamos.

El ejercicio que sí funciona es quedarse en una sola posición, con la fundamental en D, y mover una nota por vez. Tocá D menor natural. Después subí medio tono la sexta, Bb a B: eso es dórico. Volvé, y bajá medio tono la segunda, E a Eb: eso es frigio. Un dedo de diferencia, y el oído registra exactamente qué cambió porque todo el resto quedó donde estaba.

Del lado mayor es igual. Desde D mayor subí medio tono la cuarta, G a G#, y tenés lidio. Bajá medio tono la séptima, C# a C, y tenés mixolidio. Nunca te moviste de lugar.

Y una vez que están las siete, grabate un bajo largo en D, o dejá sonando una cuerda al aire, y tocalos todos encima. Sin ese pedal no hay modo, hay escala.

Una aclaración que evita el malentendido más común

A lo que mucha gente llama frigio, sobre todo cuando piensa en la música española, no suele ser el frigio de la escala mayor. El frigio propiamente dicho tiene la tercera menor y su acorde es menor. El sonido flamenco tiene la segunda bemol, sí, pero la tercera mayor: E, F, G#, A, B, C y D, sobre un acorde de E mayor.

Eso es el quinto modo de la escala menor armónica, que suele llamarse frigio dominante o frigio mayor. Es otra escala, con otro acorde debajo, y confundir las dos es el enredo más frecuente de todos.

Un modo no se elige antes de tocar: se sostiene mientras tocás. Si la armonía no lo sostiene, no existe.

El curso

El desarrollo completo está en el curso

El Módulo 3 de Melodía Aplicada es el que trata los modos: qué son, para qué sirven y cómo se usan, con el dórico, el mixolidio y el jónico trabajados clase por clase sobre el acorde que los sostiene.

Son 4 clases de 50 minutos en 1080p, con acceso permanente. El concepto se explica, se aplica sobre una obra del repertorio y se lleva de una tonalidad a la siguiente hasta que queda en el oído.